jueves, 22 de junio de 2017

ÁCIDO LINOLEICO CONJUGADO (CLA)

A pesar de que esta entrada podría ser perfectamente titulada como “Farmacias y dietas III”, no he querido abusar de este formato porque tristemente podría utilizarlo hasta la saciedad.

Y a pesar también de que podría terminar diciendo que la EFSA no ha visto evidencias del uso de suplementos de CLA para las dietas de adelgazamiento, vamos a intentar explicar un poco más acerca de que es este ácido graso.

El ácido linoleico (18:2) es una ácido graso poliinsaturado que se puede encontrar en multitud de alimentos diferentes, sobre todo en aceites (girasol, colza) y en frutos secos (nueces piñones). Decimos que el ácido linoleico es el 18:2 debido a que el primer número hace referencia a la cantidad de átomos de carbonos de su estructura y el segundo hace referencia a los dobles enlaces (llamados en este caso insaturaciones) presentes en la cadena. Por ejemplo, el ácido oleico (el mayoritario en el aceite de oliva y gran conocido por la sociedad) es el 18:1, y el linolénico el 18:3. El ácido palmítico (presente en el actualmente demonizado aceite de palma) corresponde al 16:0. Al ser 0 el segundo número, no tiene insaturaciones (dobles enlaces) y es lo que conocemos como ácido graso saturado.


Volvemos al ácido linoleico, cuya representación gráfica sería la siguiente.


Ácido linoleico


Las insaturaciones se encuentran en el carbono omega-6 y omega-9. De hecho, los ácidos grasos omega-3, 6 ó 9 son precisamente denominados así por esta razón, ya que es la posición dónde se encuentra su primera insaturación comenzando a contar por el extremo no carboxílico de la cadena (el que no tiene el COOH). ¿Entonces qué es el ácido linoleico conjugado? Pues al ser un ácido linoleico, sabemos ya que tendrá 18 carbonos y 2 instauraciones, pero se le denomina conjugado porque la posición de sus insaturaciones cambia un poco, pasando a estar en carbonos alternos, es decir, en los carbonos omega 6 y 8 o 7 y 9, por ejemplo:


Ácido linoleico conjugado (un isómero de muchos posibles)


Nota: Realmente, en bioquímica se debe empezar a contar desde el extremo carboxílico, por lo que las insaturaciones estarían en el C 9 y 12, y se llamaría delta-9 y delta-12, en lugar de omega. Si lo cuento como omega, es porque es un término más comunmente conocido.


Pues el ácido linoleico conjugado se encuentra presente en productos procedentes de rumiantes (leches y, sobre todo, carne) y parece que puede ayudar a la pérdida de grasa en animales, según algunos estudios. Otros lo relacionan con la disminución de ciertos tipos de cáncer y demás, pero la evidencia de estos estudios es muy baja y, además, están hechos en animales. Cuando tratamos de ver en detalle los metaanálisis de la suplementación de CLA, no salen bien parados en cuanto a demostración, ya que únicamente uno le asigna una “modesta pérdida de peso” . El resto nada, ni siquiera para disminuir la circunferencia de la cintura.





Así que lo sentimos, pero esos psuedo-dietistas-nutricionistas que nos venden suplementos de ácido linoleico conjugado en las oficinas de farmacia no nos están ayudando mucho en la pérdida de peso, aunque un poco sí en la pérdida innecesaria de dinero. 

Volvemos a caer en el error, una y otra vez, de pensar que la panacea está en un nutriente, en algo muy pequeño y concreto, cuando la realidad es que el hábito dietético es el que realmente debemos trabajar, ya que comemos alimentos, no nutrientes. 


PD. Tenéis también este estudio en castellano que me ha ayudado para la realización de esta entrada.

domingo, 28 de mayo de 2017

EL TRIPTÓFANO NO DA LA FELICIDAD



Últimamente podemos encontrar en las oficinas de farmacia productos para mejorar el estado de ánimo. Productos que presentan el triptófano como componente estrella para ser felices y comer perdices.

¿Contribuye el triptófano a mejorar nuestro estado de ánimo? ¿Seremos más felices consumiendo complementos alimenticios como el Triptomax
®?
Para no variar, vamos a empezar por el principio.

¿QUÉ ES EL TRIPTÓFANO?


El triptófano es un aminoácido. En la entrada de este mismo blog referida a los complementos de colágeno hacíamos una breve explicación sobre la función principal de los aminoácidos, que es ser los ladrillos con los que se construyen las proteínas. Aunque también pueden ser precursores de otras moléculas (hormonas, porfirinas, purinas…) y también sirven para obtener energía mediante degradación oxidativa.

A partir del triptófano también fabricamos la serotonina (5-hidroxitriptamina o 

5-HT) por una sencilla vía de síntesis además de melatonina, la llamada hormona del sueño y de la que hablaremos más adelante.


Síntesis de serotonina a partir de triptófano
¡Pues en la serotonina es donde está el meollo de la cuestión!

El diagnóstico clínico de la depresión se ha venido asociando a niveles bajos de este neurotransmisor en las sinapsis nerviosas cerebrales...
Eeeeemmm
¡Espera, espera!

¿Qué narices es eso de "sinapsis"?

Hablamos de sinapsis, dicho sencillamente, de la conexión que se establece entre dos neuronas. Imaginemos las neuronas como cables que transmiten un impulso eléctrico y en la sinapsis como el "empalme" que hace que este impulso pase de una neurona a la siguiente.
Pues las moléculas que permiten que el impulso pase de una neurona a la siguiente son los neurotransmisores (pensad en la palabra, neuro- y -transmisor). Estos neurotransmisores, a partir de ahora NT, se liberan en el espacio que hay entre las dos neuronas (espacio sináptico) y permiten que continúe el impulso nervioso.

El impulso llega al final de la neurona 1, esta libera NTs y permite que dicho impulso siga en la neurona 2.



Esquema básico de una sinapsis nerviosa

Aclarado este asunto volvemos a la serotonina. 
Como decíamos, se han venido asociando los casos de depresiones con el déficit de serotonina (en adelante 5-HT) en el espacio sináptico y bajo esta premisa se han venido desarrollando fármacos para el tratamiento de la depresión, que pretenden aumentar los niveles de 5-HT en este espacio. Ejemplos de algunos de ellos son la fluoxetina, paroxetina, sertralina, escitalopram...


¿ENTONCES, SI TOMO MÁS TRIPTÓFANO TENDRÉ MÁS SEROTONINA Y PODRÉ TRATAR ESTADOS DEPRESIVOS?

Error.
Hay dos apreciaciones importantes respecto a porqué es erróneo el pensar que la suplementación con triptófano aumentará los niveles de serotonina.

1º. Como veíamos en la entrada referida el colágeno, que consumamos más o menos de un aminoácido o de una proteína no significa que el cuerpo vaya a utilizar esos aminoácidos para lo que nosotros queremos.

El organismo utilizará este exceso de triptófano para fabricar 5-HT, melatonina, proteínas diversas o lo degradará según las necesidades.

2º. Hablábamos antes de que la depresión se achacaba a un déficit de 5-HT en la sinapsis nerviosa. ¡En la sinapsis!
Y este es un mecanismo de liberación, recaptación y síntesis muy complejo. Por lo que ni siquiera es seguro que teniendo niveles adecuados de 5-HT en el organismo, ya sea en las neuronas o en sangre, vaya a funcionar bien este "empalme de cables" que es una sinapsis neuronal.
Por eso tampoco son pruebas fiables la determinación de niveles de 5-HT en sangre o de sus metabolitos (restos) en orina para diagnosticar un cuadro depresivo.

Así que en resumidas cuentas, el dejarnos la pasta en suplementos de triptófano para ser más felices no tiene ningún fundamento teórico que lo sustente.

Acabo esta entrada añadiendo un enlace a la muy recomendable página medlineplus, donde encontraréis información adicional sobre la seguridad y eficacia del triptófano aplicado en diferentes patologías.

Aquí solo hemos querido explicar las bases para entender porqué no es útil la suplementación con este aminoácido para tratar cuadros de depresión.

De venta en farmacias.

jueves, 11 de mayo de 2017

FARMACIAS Y DIETAS (II): DIURÉTICOS

Retomamos el tema de las dietas que se realizan en oficinas de farmacia a cargo de una persona contratada por una empresa con ánimo de lucro y poco interés por la salud. En la entrada anterior hablamos de todo el postureo previo (e ineficaz) que se realiza por medio de los “profesionales”, y que lleva como segunda fase a la entrega de una dieta genérica (no individualizada), de las cuales tendrán 2 o 3 tipos clasificados por diferente carga calórica (les suele gustar bastante la de 1500 Kcal).

Nota: Las dietas basadas en cálculo y conteo de Calorías están muy en entredicho, como ya he comentado en algún momento.


Si todo ha ido bien hasta aquí, el siguiente paso y no menos importante es la venta de suplementos nutricionales. Este paso es muy importante para la empresa porque es donde realmente va a adquirir unos ingresos significativos, y muy importante para mi porque voy a hablar precisamente de estos productos, los cuales hay muchos y muy variados e imposible abarcar en una sola entrada, por lo cual vamos a empezar por un tipo de productos que se utilizan a menudo en dietas de adelgazamiento: los diuréticos.



Para empezar, cabe decir que el proceso de adelgazamiento es aquel en el que se sufre una pérdida de masa grasa, que es lo que nos sobra. A menudo, tiene como consecuencia una pérdida de masa magra, pero no es el objetivo de este proceso. ¿Por qué digo esto que parece tan obvio? Porque la pérdida de peso por cualquier cualquier compuesto que no sea grasa no debe considerarse adelgazamiento. Y a través de la orina no perdemos grasa. De hecho la mayor parte de la orina es agua, acompañada de electrolitos, urea, ácido úrico y algunas hormonas.


Para continuar, es importante remarcar que el agua que perdemos la vamos a reponer en prácticamente la misma cantidad, para mantener estable el equilibrio en nuestro organismo, ya que la pérdida del 10% de nuestro peso corporal en agua empieza a desencadenar problemas graves en sistemas orgánicos, y si aumenta al 20% puede provocar la muerte. El exceso de agua (consumir más de la que el cuerpo puede expulsar) también tiene sus riesgos, pero es un caso poco común en sujetos sanos. (Krause dietoterapia, 2012).




¿Y por qué los diuréticos se utilizan bajo la premisa de dietas de adelgazamiento? Porque en muchas ocasiones se trata de hacer creer al paciente que su sobrepeso viene de una retención de líquidos, cuando no lo es. Una retención de líquidos puede provenir de un sobrepeso, entre otras muchas causas (problemas de circulación, desajustes hormonales, algunos fármacos…), por lo cual si tratamos ese sobrepeso, el problema de la retención puede remitir. Lo que pretendo explicar con esto es que una retención de líquidos debe estar bien diagnosticada, por lo que la mayoría de las prescripciones de diuréticos no van a ser de ninguna utilidad, y que el abuso de este tipo de productos o sustancias no es inocuo.

jueves, 30 de marzo de 2017

FARMACIAS Y DIETAS (I)

“He pasado por mi farmacia y me han hecho una dieta”.

Sí, puede pasar. A pesar de que podría asemejarse a “he pasado por la óptica y me han hecho unas plantillas para los pies”, cada vez más farmacias ofrecen una “consultoría en nutrición” en sus oficinas y en unos horarios concretos. Suele ser una empresa externa la que se ofrece a dar esos servicios contratando, en el mejor de los casos (no sé hasta qué punto creerme esto… Quizás es en el peor de los casos), a Dietistas-nutricionistas o técnicos en nutrición. Vaya por delante que no les voy a juzgar, bastante complicada es la vida en general y en particular en el mundo de la nutrición como para dar lecciones de ética y moral a unas personas tituladas que buscan una salida profesional. Pero esto tiene lógica ya que si atendemos a la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias, sólo los titulados en Nutrición humana y dietética pueden hacer dietas (como todos bien sabéis, en España nadie más hace dietas, ¿verdad?), por eso prefieren esta titulación. Yendo al grano, hay farmacias que ofrecen servicios de nutrición y dietética. Pero eso que digo parece que está bien, ¿no? Pues no es tan fácil.



Cuando es una empresa la que te pone en una farmacia y te paga para ello, espera tener una rentabilidad económica que justifique que eso lo está haciendo bien. Esta rentabilidad la saca, mayormente, de la venta de productos que también se venden en la farmacia y que suelen servir poco para el objetivo.

Y podréis pensar “yo he ido y a mí una báscula me ha dicho mi composición grasa y de agua y lo que me pesa el hueso y mi número de pie (esto último no, obvio)”. Sí, es verdad, puede que os hayan dado un dato porcentual, que suele tener muy poca utilidad por el margen de error amplio de esa máquina, y os cuento un poco por qué. La Bioimpedancia (que es como se llama esta medición) puede ser útil si cumple unas condiciones de uso como: 

- No haber bebido agua ni haber comido en las últimas 4 horas
- Haber ido al baño previamente
 No hacer actividad física en un día
- No tener objetos metálicos encima




Hay algunas más, pero lo que quiero explicar con esto es que hacer una medición de bioimpedancia es un proceso más complejo de lo que creemos. ¿Y esto por qué? Pues sencillamente porque lo que realiza la báscula es un cálculo indirecto en base a la conductividad de tu organismo, enviando una corriente eléctrica por un electrodo y recogiéndolo en otro (las básculas pueden ser de 2, 4 u 8, normalmente).

Por esta razón, la mayoría de mediciones que se realizan en muchas consultas son erróneas, ya que en pocas ocasiones ni tan siquiera el paciente se quita los pendientes, como para decirle que vaya al baño y que venga a consulta sin ingerir nada durante las últimas horas. La parte conductora de nuestro organismo es el agua, por lo tanto puedo realizar una medición de bioimpedancia y obtener un resultado. Tras esto, me bebo un litro de agua y realizo una segunda medición, lo cual no tiene mucho que ver con la anterior. ¿Me está calculando correctamente la masa grasa? Evidentemente no.

Pero a mí me hicieron un estudio en base a mis pliegues y circunferencias”. Podría ser una forma más exacta, pero tampoco es un método sencillo, y para realizar mediciones corporales mediante pliegues, longitudes y circunferencias de una forma precisa, conviene seguir un procedimiento estandarizado como el de la “International Society for the Advancement of Kinanthropometry”. A través de esta asociación, te puedes acreditar en diferentes niveles para realizar las medidas mediante su procedimiento concreto, y tengo serias dudas de que todos los que realizan estas mediciones tengan un curso así. ¿Y por qué es necesario tener un procedimiento estandarizado? Pues porque una medición puede variar mucho dependiendo de la persona que lo haga, incluso de las referencias que tome una misma persona en un momento u otro. Veamos un ejemplo:
El riesgo cardiovascular se mide mediante el índice cintura/cadera. Es muy probable que si pregunto a varias personas “donde medimos la cintura y la cadera” me digan cosas completamente diferentes. A parte, de que la zona pélvica y abdominal varía conforme nos desplazamos hacia arriba o abajo en el organismo, así como si el aire en los pulmones está inhalado o exhalado en ese momento.  Así que está claro que dos personas nos darán dos medidas que pueden variar bastante.



Pero aún así, imaginémonos que nos han medido suficientemente bien y, como pesar y medir no es tan difícil (medir también está estandarizado), me han calculado un IMC y saben ya si tengo o no sobrepeso (que tampoco es tan fácil, como nos cuenta en esta entrada un gran nutricionista como Juan Revenga), ahora procederán a realizarnos nuestra dieta para perder peso. ¿Cómo lo harán? Pues si fuera un dietista de verdad actuando de forma profesional, el método (muy general y resumido) consiste en:
1. Conocerte a fondo en cuanto a salud: Hábitos saludables o no, realización de deporte, horas y tipo de trabajo, etc.
2. Conocer al máximo tus hábitos y tus posibilidades dietéticas.
3. Conocer otros temas que puedan afectar (situación económica, personal, social, cuántos comen en casa, quien cocina, etc.)
4. Tras esto (y me arriesgo a no dejarme cosas poniendo los “etc.”) realizará la pauta que mejor se adecue a tu situación individual e intransferible.

Rara vez mandará suplementos nutricionales de algún tipo y, de hacerlo, es posible que te recomiende consulta previa al médico (por ejemplo, mujeres que puedan estar embarazadas y ciertas vitaminas)



¿Y con qué nos encontramos en estas consultas? Con que nada de esto, o muy poco sucede. De darnos una dieta, será genérica, que (no) vale tanto para ti como para cualquier otra persona que pese, mida y comparta edad contigo (si tienes suerte, hasta tienen en cuenta el gasto energético por actividad física). Y esto no es tan sencillo.


Por último, puedes estar casi convencido de que van a tratar de venderte suplementos nutricionales, que es de dónde obtienen más beneficios, que pocas veces sirven de algo y que podremos ver en la segunda parte de esta entrada.

martes, 14 de marzo de 2017

COLÁGENO PARA LAS ARTICULACIONES, ¿FUNCIONA?


La nueva entrada del blog va a hablar sobre los cada vez más de moda complementos alimenticios y preparados a base de colágeno, dentro de los cuales hay todo un submundo a parte: colágeno marino, con magnesio, con vitamina C, con ácido hialurónico...

Pero como siempre, vamos a empezar por el principio; 


¿QUÉ ES EL COLÁGENO?

El colágeno es una proteína de las llamadas fibrosas o escleroproteínas constituida por un solo tipo de estructura secundaria en forma de hélice. Estas pequeñas hélices (cadenas alfa) se enrollan en grupos de tres para formar una hélice más grande llamada tropocolágeno y el tropocolágeno a su vez se agrupa para formar las fibrillas de colágeno.
Las cadenas se agrupan de 3 en 3 para formar el tropocolágeno
El colágeno es la proteína más abundante de los vertebrados, llegando a representar el 30% de las proteínas totales.
Está presente en los tendones, en la parte orgánica de los huesos, cartílago, en la córnea o en la piel. Hay varios tipos de colágenos dependiendo de como se unan sus fibras para cumplir la función que le toque en consonancia del órgano en el que se encuentre.
Dicho de otra forma, no puede ser igual el colágeno de la córnea que el que forme parte de los tendones.
La fibra de colágeno tiene una extraordinaria resistencia. Una fibra de 1 mm. de grosor puede soportar una carga de 10 a 40 kilogramos.




Ahora vamos a ver el colágeno un poco más de cerca:

El colágeno como cualquier otra proteína, está compuesta por aminoácidos. Los aminoácidos son los pequeños ladrillos que se unen uno detrás de otro para llegar a formar la casa que sería la proteína.
En principio hay 20 ladrillos para formar todas las proteínas que forman el cuerpo aunque luego pueden sufrir modificaciones. Ejemplos de estos ladrillos son la glicina, cistina, triptófano (ahora de moda por ser la mal llamada molécula de la felicidad. Hablaremos sobre esto en otro post), leucina, prolina...

Así que resumiendo y para que quede claro: el colágeno es una proteína muy resistente que forma parte de, entre otras cosas, el cartílago y que está formada por pequeños ladrillitos llamados aminoácidos.

Ejemplos de aminoácidos.

DIGESTIÓN DE LAS PROTEÍNAS. ¿QUÉ PASA CUANDO NOS COMEMOS UN FILETE?

Para entender si es práctico el consumir complementos alimenticios a base de colágeno hay que entender como digiere nuestro cuerpo las proteínas.


Cuando nos comemos cualquier alimento que contenga proteínas ya sea un filete, un huevo, leche o colágeno en polvo, esta proteína tiene que seguir un proceso de digestión para que el cuerpo asimile los ladrillos que las forman, los aminoácidos. Entonces el filete de carne es descompuesto en el sistema digestivo en péptidos mediante unas enzimas llamadas proteasas, unas estructuras de tamaño medio y las peptidasas descomponen los péptidos en aminoácidos.
Los aminoácidos ya pueden ser absorbidos por el intestino delgado y pueden pasar a la sangre para que el cuerpo los distribuya donde toque. Un chuletón de Ávila es demasiado grande para circular por nuestras arterias y hay que romperlo.
¿Qué vengo a decir con esto? 
Que toda proteína venga de donde venga se tiene que descomponer en trocitos pequeños para poder asimilarla. Y estos trocitos (los ladrillos) son los aminoácidos.

Y AHORA LA PREGUNTA DEL MILLÓN: TOMANDO COLÁGENO EN POLVO ¿USARÁ EL CUERPO HUMANO ESE POLVO PARA VOLVER A FORMAR COLÁGENO?

Sí. No. Puede.
Hemos visto que para absober una proteína hay que romperla en trocitos más pequeños, los aminoácidos.
¿Quien nos dice a nosotros que estos aminoácidos una vez en nuestro cuerpo volverán a formar colágeno para tener unas rodillas sanas y fuertes?
Nadie.
El cuerpo utilizará estos aminoácidos para fabricar las proteínas que necesite en cada momento. Ya sea colágeno, fibras musculares, elastina (en los vasos sanguíneos), hemoglobina (en los glóbulos rojos)...

¿ENTONCES LOS COMPLEMENTOS DE COLÁGENO NO SIRVEN PARA NADA?

La autoridad europea de sanidad alimentaria deja claro en este informe que no hay relación entre la ingesta de colágeno hidrolizado y el mantenimiento de las articulaciones.
Y en este otro enlace dice lo mismo pero hablando de un producto concreto.

Y si nos ponemos a buscar estudios que demuestren esta supuesta eficacia del colágeno hidrolizado lo tenemos difícil. Pinchando aquí podemos acceder a un completísimo resumen realizado por una unidad multidisciplinar en el tratamiento de la osteoartritis y aunque ciertos estudios pre-clínicos parezcan evidenciar cierta disminución del dolor en pacientes que han tomado colágeno hidrolizado todavía "al momento de redactar esta guía y debido a la poca evidencia que hay aún en nuestro país y a nivel mundial, ninguna guía de osteoartritis (ACR, EULAR, OARSI) ha recomendado su uso de manera generalizada."

Así que resumiendo; a día de hoy no hay nada que demuestre que tomando complementos alimenticios a base de colágeno hidrolizado como el ColNatur o el Aquilea Artinova vamos a mejorar el estado de nuestras articulaciones, ni a frenar la evolución de enfermedades como la artritis o la artrosis.

Por lo que mejor gastarse ese dinero en un buen filete.



De venta en farmacias

martes, 31 de enero de 2017

VITAMINA C PARA EL RESFRIADO


A pesar de que parece que la evidencia científica llega a la sociedad ya que los medios de comunicación se van haciendo eco, vamos a tratar el tema de la vitamina C y su suplementación en el resfriado común. ¿Sirve para algo? Veamos...





Para comenzar, comentar que la Vitamina C (ácido ascórbico) es una vitamina hidrosoluble que se conoce por su fuerte efecto antoxidante, ya que pierde fácilmente electrones y se convierte en ácido deshidroascórbico (entre otros). Esta característica es importante porque una de sus funciones es actuar en rutas metabólicas para la formación de proteínas como el colágeno (que algún día le dedicaremos un post) y la carnitina (a esta ya se lo dedicamos). También ayuda a la absorción de hierro en el intestino reduciéndolo de férrico a ferroso, de ahí que nos recomienden consumir hierro con naranja, por ejemplo. Por lo tanto, y ya que nuestro organismo no la sintetiza, es un nutriente que necesitamos consumir y todos sabemos dónde encontrarlo. Pero para los despistados, os recordamos que sus fuentes principales son frutas y verduras crudas(ya que es una vitamina que con el tratamiento térmico se pierde), tales como naranjas, kiwi, pimientos, col, albahaca, nectarina, etc.



Recientemente hablamos de los complejos vitamínicos en general y hoy nos centramos en la vitamina C en particular, porque es época de resfriados y gripes, y estoy convencido de que más de uno hemos oído que el zumo de naranja y/o la vitamina C ayudan a prevenirla. De hecho, hay medicamentos utilizados para tratar el resfriado que lo incluyen entre sus componentes.




Como ya podéis imaginar, no existen pruebas concluyentes de que el consumo de suplementos de vitamina C ayude a curar e incluso a prevenir el resfriado común o la gripe, aunque al existir variabilidad de eficacia individual (de ahí que no sea evidente su funcionamiento), bajo coste y alta seguridad, algunos autores consideran que vale la pena probarlo individualmente (cosa que me sorprende un poquito, ya que concluyen que no sirve de nada).



Por otro lado, el exceso de vitamina C no es inocuo. De hecho, al metabolizarla se forma un compuesto llamado oxalato, el cual predispone a cálculos renales. Por lo tanto, si tienes riesgo de padecer este problema o ya lo padeces, no te suplementes con vitamina C, incluso regula su consumo. Además, su exceso también puede provocar vómitos y diarrea.

Como conclusión podemos decir que no está justificado el consumo de suplementos de vitamina C para prevenir el resfriado, como no lo estaba de complejos vitamínicos en diferentes casos. Las dosis necesarias son fácilmente alcanzables con alimentos de calidad, ya que la fuente de esta vitamina lo suele ser también de otros nutrientes importantes como fibra u otras vitaminas.



Con respecto a otras alegaciones de esta vitamina, os dejamos este artículo, aunque os adelantamos que el éxito es similar.

Por cierto, aprovecho para decir que el zumo de naranja natural y exprimido no pierde vitaminas tan rápido como pensamos. No nos ansiemos en beberlo a los 10 segundos de exprimirlo. De hecho mejor si no hacemos el zumo y nos comemos la pieza de fruta entera.




miércoles, 18 de enero de 2017

HOMEOPATÍA, LA REINA DE LAS ESTAFAS


No podíamos hacer un blog sobre artículos de dudosa o ninguna eficacia que se venden en las oficinas de farmacia y no mencionar la homeopatía ¿verdad?

Una alternativa basada en agua y azúcar con millones de adeptos en todo el mundo incluidos (y esto es lo más triste) muchos profesionales sanitarios.



Pero vamos por partes ¿qué es la homeopatía?



La palabra homeopatía viene de las palabras griegas hómoios “igual” y phátos “dolencia” y es una terapia (me niego a llamarle medicina) alternativa que Samuel Hahnemann se sacó de la chistera allá por el 1790 cuando tras tomar media onza de corteza de quino, empezó a tener una sintomatología característica de las fiebres intermitentes (conocidas actualmente como paludismo o malaria).

Este interés por la corteza de quino se debía a que se utilizaba para tratar las fiebres intermitentes. Ahora sabemos que este efecto se debe a la quinina, presente en dicha corteza y que hoy en día se sigue utilizando para combatir la malaria.

Samuel Hahnemann


Pues et viola! Como una onza de quino le causó unos síntomas, según él, parecidos a los de las fiebres intermitentes y a la vez la corteza del quino se usa en dosis menores para combatir estas fiebres, la analogía parece clara. Nace el principio del Similia similibus curantur o para entendernos mejor, “lo similar cura lo similar”.



Pues esta es la base principal de la homeopatía. Si algo te causa un mal, ese mismo algo muy muy muy diluido te curará ese mal. Fácil, ¿verdad?

Pues no tiene ningún sentido.



Imaginemos que este principio es real, pongamos tres ejemplos prácticos que pudieran ponerse en práctica:


1º: Si la penicilina cura la gonorrea, en pacientes sanos debería producir gonorrea.

2º: Si el semen puede dejar embarazada a una mujer, el semen muy muy diluido se podría utilizar como anticonceptivo.

3º: Si el azúcar puede provocar hiperglucemia, el azúcar muy muy diluida se podría emplear para curar la diabetes. 



¿A que son absurdos?  Pues sí, lo son.


Las “leyes” de las diluciones infinitesimales y de la individualización del enfermo y la cura.


Para la homeopatía no hay enfermedades sino enfermos. La enfermedad y sus síntomas son singulares y propios de cada persona, de ahí la individualización del tratamiento homeopático según el paciente. Lo malo es que esta individualización se basa en algo tan poco científico como la personalidad y se consigue tras una entrevista con el paciente. Por lo que la homeopatía no trataría a un enfermo de meningitis aceptando que tenga meningitis, sino que adaptaría el tratamiento en función de ciertos síntomas y del carácter del paciente. 

Y el meningococo causante de la enfermedad tan contento sin la presencia de los molestos antibióticos.



Para la medicina basada en la evidencia sí que hay una clasificación de enfermedades, sabiendo que cada enfermedad puede tener variaciones en función de las características de la persona, como puedan ser la edad, el peso o el sexo. Pero el meningococo se atacaría con antibióticos sin importar el carácter del paciente. 



La “ley” de las diluciones infinitesimales se le ocurrió Hahnemann tras tratar a un niño durante una epidemia de escarlatina con belladona, que a dosis altas provoca síntomas parecidos, pero muy muy diluída. Sin embargo, la belladona no cura la escarlatina (enfermedad producida por una bacteria).

Hay dos modalidades estrella de diluciones, según su autor, la centesimal Hahnemanniana (CH) y la decimal Korsakoviana aunque la primera es la más aceptada y básicamente consiste en coger una parte de la tintura madre y llevarla a 100 unidades de disolvente. Así tendríamos una dilución 1CH. Pues de esta cogeríamos una parte y la llevaríamos a 100 partes (2CH) y así sucesivamente.

Para que os hagáis una idea de como son estas diluciones, os adjunto una tabla de equivalencias sacada del libro "La homeopatía ¡Vaya Timo!" de Víctor-Javier Sanz.

Es más fácil que te toque el euromillón que encontrar principio activo en un preparado homeopático
Sí, sí, todo esto está muy bien pero ¿la homeopatía cura?

Simplemente no. No solo los preparados homeopáticos no llevan en su composición resto alguno de principio activo inicial (véase la tabla superior), si no que no han demostrado en ningún ensayo clínico serio haber curado nada.

De hecho para poner en el mercado un producto homeopático, los laboratorios no necesitan adjuntar a la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios ningún estudio que pruebe su eficacia, solo necesitan demostrar que son inocuos, que no son venenosos.



Recientemente el NHMRC, National Health and Medical Research Council (Consejo Nacional de Salud e Investigación Médica) en las conclusiones de su estudio publicaba esto:

En base a la valoración de las evidencias sobre la efectividad de la homeopatía, el NHMRC concluye que no hay ningún problema de salud para el cual existan evidencias fehacientes de que la homeopatía es efectiva.”



Y hace menos tiempo todavía la FTC americana (Comisión Federal de Comercio) emitió un comunicado donde exigía a los productos homeopáticos que no demuestren científicamente su eficacia que adviertan en su etiquetado de que no hay pruebas científicas de que funcionen y de que las afirmaciones hechas por los fabricantes se basan en teorías “del siglo XVIII que no aceptan la mayoría de los expertos médicos”.


Recordemos que estos organismos son públicos y no malvadas industrias farmacéuticas.


- ¡Pues mi "cuñao" dice que si la homeopatía es placebo, por qué funciona en animales!


Pues dile a tu "cuñao" que tampoco funciona en animales

Recomendaciones al paciente
¿Queréis más?

Recientemente un nutrido grupo de farmacéuticos, entre los que tengo el orgullo de encontrarme, emitió un comunicado en el que se exigía a las autoridades que no catalogasen a estos productos como medicamentos.


Por si esto fuera poco, la SEFAC (Sociedad Española de Farmacia Comunitaria) también se ha posicionado del lado de los farmacéuticos y farmacéuticas que rechazan la homeopatía como terapia valida.


Y así podríamos seguir mucho tiempo.


Así que si un médico o farmacéutico te aconseja homeopatía para calmar tus males. Yo en tu lugar cambiaría de médico o farmacia, porque pagarás a precio de oro lo que no es más que agua con azúcar.


Me habría gustado añadir más, porque hay muchísimo más que comentar, pero entonces se haría el post eterno.


Si tenéis dudas preguntadlas en los comentarios.